COVID 19: Guerra, trama y principio biocéntrico

Susana Rosenstein y Ricardo Murray

Clase de Biodanza, antes de la pandemia, en una Chacra Comunitaria Agroecológica en la Provincia de Santa Fe, Argentina.

Cada vez que sentimos el profundo deseo de volver a la normalidad nos enfrentamos a sentimientos contradictorios. Claro que deseamos, casi desesperadamente, volver al abrazo contenedor, a la caricia generadora, al beso emocionado, a mirarnos a los ojos mientras sentimos la calidez del aliento del compañero/a… pero también, muchos sentimos que si todo vuelve a la normalidad, a esa normalidad anterior a la pandemia, al aislamiento y al distanciamiento, habremos perdido la oportunidad de recuperar este mundo para la poesía y para el amor. En este artículo evaluamos la “normalidad” de las sociedades humanas antes de la pandemia y cómo Biodanza puede ser, al menos una catalizadora de un nuevo entramado en el que las comunidades se asienten sobre el paradigma biocéntrico.

La “normalidad” antes de la pandemia

Muchos deseamos volver a la “normalidad”. La pregunta es: ¿a qué normalidad?, ¿a la que promovió la aparición del Covid-19?, a la normalidad del hiper consumo y del despilfarro? a una normalidad basada en una economía con la idea del crecimiento ilimitado, regida por las leyes del mercado, interesada en la obtención de ganancias extraordinarias en manos de unos pocos, que no sólo se apropia y destruye los recursos del planeta sino que, fundamentalmente, genera cada vez más desigualdad, destruyendo la vida de millones de excluidos de los mercados? ¿Es normal que haya 40% de pobres en un país “rico” como la Argentina? ¿es normal que la provincia de Santa Fe (corazón de la región agrícola argentina) consuma hoy 400.000 toneladas de leña como combustible proveniente de la tala irracional de bosques y que en los últimos 100 años haya desmontado el 80% de su superficie boscosa? ¿Es normal que se haya eliminado prácticamente la ganadería en rotación con la agricultura en el núcleo central de la agricultura argentina y en su lugar haya surgido una ganadería intensiva, con altos niveles de contaminación, hacinamiento, altas posibilidades de cualquier contagio, uso indiscriminado de antibióticos, sin posibilidad de completar ciclos de nutrientes y con alta producción de gases de efecto invernadero? ¿Es normal que la producción agropecuaria se concentre cada vez en menos manos?, y su contraparte, ¿es normal que el 96% de la población argentina viva en centros urbanos, gran parte de ellos en condiciones de hacinamiento?

Las metáforas de la guerra y de la trama

Pensamos la pandemia como una guerra… Esta metáfora nos acompaña desde siempre como civilización, entonces, desde esa metáfora construimos la relación con los otros, el otro como el enemigo (Najmanovich, D., 2020).
Pensemos que toda enfermedad es una relación que se establece entre el ambiente, el agente y el huésped. La pregunta es: ¿qué hicimos nosotros con el ambiente para promover la aparición de nuevos virus contra los cuales no tenemos anticuerpos?
Frente a la pandemia, muchos tenemos miedo, muchos nos estamos cuestionando acciones que hoy sentimos que carecieron de sentido, muchos nos estamos cuestionando las “guerras” que promovimos para defender nuestras ideas o nuestras banderas.
Tenemos que pensarnos en una trama, que es la trama de la vida, no hay vida sin el otro. Y si nos pensamos en este momento, sentimos más que nunca que somos interdependientes, que no podríamos sobrevivir sin médicos, sin farmacéuticos, sin productores de alimentos, sin almaceneros, sin tantos otros que, de una u otra manera, nos permiten estar en nuestras casas sin que nada esencial nos falte. Toda acción de cada uno de nosotros afecta al conjunto. No hay yo sin el otro. Nada nos ocurre sino con otros.
Sin embargo, la fragmentación de las actividades productivas en sectores cada vez más especializados hace que cada uno de nosotros y la población en general pierda la noción de su participación entramada en la producción y lo que es tan grave como eso, de la dependencia que la humanidad como especie tiene de la naturaleza, que también es parte de la trama. Los seres humanos no somos los amos, ni los dueños, ni los administradores: somos tan sólo una parte de la naturaleza. Veamos lo que pasó en Chernobyl: abandonada hace más de treinta años, sin ingreso del humanx, fue capaz de reconstituirse y volvió a surgir el bosque, con su flora y su fauna. Lo mismo pasaría si el COVID19 nos arrasara: la naturaleza surgiría donde hicimos ciudades y autopistas, fábricas y centros comerciales. Si podemos escapar esta vez, pero volvemos a repetir este profundo descuido por nuestra Madre Naturaleza, no tardará mucho en que Ella nos vuelva a señalar sobre nuestra vida errada.
Quizás, este es el momento para que pongamos la vida en el centro, para que cuidemos esa trama que nos permite la existencia, para que esa trama no facilite la aparición de nuevos virus. Pensarnos como parte de la trama, nos impulsa a repensar la relación con los otros y con la naturaleza toda, nos impulsa a construir comunidad, a repensar la convivencia desde la alegría y el dolor de convivir. No como un paraíso sin conflictos: la convivencia es siempre tensa e intensa (Najmanovich, D., 2020)

La pandemia y el principio biocéntrico

La clave hoy más que nunca es sostener la vida en el centro: transformar nuestra cultura antroprocéntrica en una cultura biocéntrica (Tabla 1), recuperar nuestra esencia bio-cosmo-ontológica.
Biodanza está conceptualmente asentada en el “Principio Biocéntrico” que nos legara Rolando Toro Araneda. Este paradigma propone orientar los emprendimientos sociales hacia la creación de una estructura capaz de proteger la vida y permitir su evolución. Se trata de sentir al universo organizado en función de la vida. Así, todo lo existente en el universo, sean elementos, astros, plantas o animales, incluyendo al hombre, son componentes de un sistema viviente mayor. El universo existe porque la vida existe y no a la inversa.
Decía Rolando que: “la desconexión de los hombres de la matriz cósmica de la vida ha generado, a través de la historia, formas culturales destructivas. La disociación cuerpo-alma ha conducido a la profunda crisis cultural en que vivimos. Si tomamos como punto de partida las propuestas intrínsecas que surgen del acto de vivir y de la comunicación con los seres vivos, tenemos que abandonar, con decisión absoluta, cualquier tipo de fundamentación cultural basada en el dinero y en el asesinato. Los intereses de la vida no siempre se conjugan con las exigencias de nuestra cultura. Así por ejemplo, todo el delirio jurídico de oriente y occidente, con sus códigos y tribunales de justicia, se basan en la propiedad privada y no en la vida.”
Desde el Principio Biocéntrico, Biodanza propone la potenciación de la vida y la expresión de sus poderes evolutivos. Biodanza es, desde este punto de vista, una poética de lo viviente que está fundada en las leyes universales que conservan y permiten la evolución de la vida. Todas las acciones de Biodanza se orientan en resonancia con el fenómeno profundo y conmovedor de la vida.
Nos enseñaba Rolando que el núcleo creador de la cultura del tercer milenio está por nacer, con la restitución de la sacralidad de la vida.

Tabla 1. Comparación entre las culturas antropocéntrica y biocéntrica
Cultura Antropocéntrica Cultura Biocéntrica
Cosmovisión El ser humano al centro La vida al centro
Naturaleza La naturaleza al servicio del ser humano (Recursos Naturales). El hombre fuera de la naturaleza: amo y señor. El ser humano parte de la naturaleza.
Desarrollo económico Mediante competencia. Crecimiento ilimitado. Progreso. Meritocracia. Mediante cooperación. Desarrollo sustentable. Redistribución de riquezas. Igualdad de oportunidades.
Desarrollo social Sociedades jerárquicas con relaciones jurídicas. Concepto de pirámide. Relaciones de poder. Ilusión de independencia. Comunidades interpares con vínculos afectivos. Concepto de trama vincular. Vínculos solidarios. Actores interdependientes. No hay “yo” sin los otros. T
Desarrollo de las artes Basado en el “show business” promueve el cambio permanente para poder vender más. Todo es mercancía. Basado en las tradiciones. En la hibridación se va construyendo y reconstruyendo evolutivamente por las comunidades.
Diversidad Hegemonía de un modelo que responde a los mandatos sociales. Unificar para someter. Enriquecimiento por lo diverso.
Epistemología Lineal,  positivista, mecanicista, causa→efecto, objetivista. Predominio de la razón sobre el sentir. Búsqueda de “la verdad”. Compleja-relacional-constructivista-multicausal-subjetivista- integración entre el pensar, el sentir y el hacer. Coexistencia de verdades superpuestas.
Pedagogía Elitista, “bancaria” y vertical, el que enseña es el que sabe, el que aprende es el ignorante. Acumulación de conocimientos enciclopédicos. Obediencia. Se aprende por memorización y razonamiento. Popular, horizontal, todos somos aprendices, algunos orientan el proceso, pero entre todos se va construyendo el conocimiento. Construcción de conocimientos significativos. Colaboración. Se aprende mediante la reflexión, el diálogo y la vivencia.  Surge el concepto de “Inversión epistemológica”.
Enfoque de Género Patriarcal, binario, heteronormativo. Igualitario, diversidad genérica
Hemos tomado sólo algunos aspectos los que, a nuestro criterio, son más importantes para marcar las diferencias. Sabemos que puede haber muchos más…. y que otres podrán contribuir a completar este primer intento.

Los grupos de Biodanza y su inserción comunitaria

Cada grupo de Biodanza es una comunidad en sí misma. El proceso que lleva adelante en sintonía y armonía con el Principio Biocéntrico es un “tejedor” natural de la trama en la que los hilos del respeto por la vida, el placer existencial, el aporte de ideas innovadoras, el amor por los otros y por la naturaleza se entrecruzan para que del microcosmos grupal puedan salir aportes, que como estructuras disipativas, ayuden a una auto-organización diferente de la sociedad global. Una auto-organización basada en el deseo de convivir en la trama con los otros, de escucharlos, de darles identidad, de respetarlos en su diversidad.
Toda comunidad, desde lo más micro a lo más macro, es un holograma que reproduce las relaciones que caracterizan a la sociedad más amplia. Relaciones que en la “normalidad” son desiguales, inequitativas, de dominación, de poder.
Entonces, ¿Será posible repensar nuestras acciones como facilitadores e integrantes de la comunidad biodanzante para transformar la dinámica comunitaria? Y desde esa concepción: ¿cómo podemos y debemos construir comunidad?, ¿una comunidad en la que podamos sentir que ninguno de los sectores que la componen puede existir sin el otro? ¿una comunidad más inclusiva y equitativa, democrática y justa? Y desde allí, ¿cómo repensar nuestras acciones para construir otra “normalidad” en la que todos tengamos cabida? ¿En la que todos nos entramemos como consumidores-productores conscientes? ¿En la que los seres humanos nos situemos dentro de la naturaleza, como hijos-hermanos y no como amos?
Si logramos la “masa crítica” que soñó Rolando, Biodanza puede ser un catalizador que ayude a la humanidad a construir una nueva “normalidad”, plena de poesía y de amor.

Bibliografía consultada

-Najmanovich, D. (2020) Video charla “Del control al encuentro en tiempos de pandemia”
en Youtube
-Toro Araneda, R. “Inconsciente vital y Principio Biocéntrico”. Curso de Formación docente de Biodanza

8 impresiones sobre “COVID 19: Guerra, trama y principio biocéntrico

  1. Felicitaciones por este valioso aporte que comparto con colegas y alumnos… Ponen en palabras la danza que hoy necesitamos para la coherencia en esta situación inédita. Gracias.

    1. Hola Dora! recién veo tu comentario. Nos encantaría estar en contacto. te paso mi celu (WhatsApp) +54 9 341 361 7804. Abrazo y esperamos tu mensaje!

  2. Excelente reflexión, muchas gracias. Toda la comunidad biocéntrica tendría que estar hoy en sintonía con este desafío que al mismo tiempo es una oportunidad para repensarnos.

    1. Hola Fernando! recién veo tu comentario. Nos encantaría estar en contacto. te paso mi celu (WhatsApp) +54 9 341 361 7804. Abrazo y esperamos tu mensaje!

  3. Gracias, por repensar sobre la “normalidad” en el antes y después de la pandemia. Concepto que requiere de una profundización desde la Ética. Un abrazo grande.

    1. Hola Alfonso! recién veo tu comentario. Nos encantaría estar en contacto. te paso mi celu (WhatsApp) +54 9 341 361 7804. Abrazo y esperamos tu mensaje!

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